Medio: Diario Financiero, Chile | Fecha: 19/03/2026
Si bien el país ha avanzado de manera gradual en la interoperabilidad de la salud pública, persisten desafíos para lograr una integración efectiva entre todos los actores. Avanzar hacia una estrategia que promueva una arquitectura tecnológica común y fortalecer los marcos regulatorios es parte de lo pendiente para profundiar la digitalización.
La digitalización del sistema público de salud en Chile ya no es una promesa lejana, pero tampoco una realidad plenamente instalada. Entre avances que muestran el potencial de una atención más eficiente y brechas que dificultan su implementación, el sector enfrenta un momento decisivo donde la pregunta es cómo pasar de iniciativas dispersas a una transformación estructural.
“Existe una brecha relevante entre las expectativas de digitalización del sistema de salud y la capacidad real de muchos establecimientos para implementarla”, afirma el country manager de Inter-Systems Chile, Martín Kozak. Si bien en los últimos años se han incorporado herramientas digitales y registros clínicos electrónicos en algunos establecimientos, el ejecutivo advierte que la velocidad con la que se produce esto puede ser insuficiente para entregar el impacto y valor de las tecnologías actuales.
Para el académico del departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, Alejandro Barros, la principal brecha está en los sistemas de soporte a la gestión: “Esa brecha está dada, en primer, lugar por desafíos de diseño, de cómo armar estos proyectos de soporte tecnológico a la operación y a la gestión, y lo segundo es que los recursos que se destinan para esto nunca son los que se requieren realmente. Entonces ahí también hay un tema de sincerar cuánto vale digitalizar un hospital o un centro de atención”, comenta, haciendo alusión a factores como cuánto tiempo se necesita, cuántas personas y las capacidades técnicas requeridas para ello.
Otro de los factores que limitan el avance hacia una digitalización masiva del sector es “la fragmentación o división tecnológica entre establecimientos y niveles de atención”, asegura el VP de la vertical salud de Sonda, Jorge Dinamarca. Explica que muchos hospitales y centros de atención primaria operan con sistemas que no están plenamente integrados entre sí, lo que dificulta el intercambio de información, la continuidad del cuidado y la gestión eficiente de los procesos asistenciales. “Nuestro país ha avanzado de manera gradual en interoperabilidad, pero todavía enfrenta desafíos importantes para lograr una integración efectiva entre los distintos actores del sistema”, coincide Kozak.
























