Medio: El Mostrador, Chile | Fecha: 25/02/2026
n los sistemas de salud contemporáneos, la continuidad clínica se ha consolidado como un eje central, tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Pacientes con enfermedades raras, patologías crónicas avanzadas o tratamientos de alta complejidad recorren trayectorias asistenciales extensas, que involucran a múltiples prestadores, especialidades y niveles de atención. En ese tránsito, la interrupción de la información clínica deja de ser un problema meramente operativo para convertirse en un riesgo concreto para la seguridad del paciente y en una fuente relevante de ineficiencia.
La fragmentación de los datos médicos puede derivar en la duplicación de exámenes, retrasos diagnósticos, errores terapéuticos y decisiones clínicas poco acertadas. Estos quiebres informativos, además, elevan los costos del sistema, tensionan los recursos disponibles y deterioran la calidad de la atención, especialmente en pacientes que requieren coordinación permanente y decisiones basadas en antecedentes longitudinales.
Este escenario adquiere especial relevancia en el contexto del Día Mundial de las Enfermedades Raras, que se conmemora cada 28 de febrero y busca visibilizar a un grupo de pacientes que suele transitar por circuitos asistenciales extensos y altamente especializados. En estos casos, la continuidad de los datos clínicos resulta tan crucial como la continuidad del cuidado médico mismo.
“La continuidad clínica no se sostiene solo con equipos comprometidos; se sostiene con información disponible, confiable y oportuna a lo largo de toda la trayectoria del paciente”, explica Alfredo Almerares, clinical executive manager de InterSystems Chile.
























